Adriana Potel (WWP): exportando fuera de Israel el activismo por la paz, 21 Abril, 2019, Por Ofer Laszewicki Rubin

Adriana Potel tiene 58 años, pero habla con el entusiasmo y la ilusión de una joven activista que sueña con cambiar el mundo. Nacida en Buenos Aires, fue educada en una tnuá (movimiento) sionista, algo tan habitual entre la juventud judía latinoamericana. “En 1978 acabé mudándome a Israel. Llegué al ulpan (escuela de idioma) del kibutz Gan Shmuel e hice el ejército. Por cosas de la vida, volví a Argentina ocho años después”, cuenta a Aurora. Tanto física como mentalmente, Potel vive dividida entre los aeropuertos de Ezeiza y Ben Gurion.

Tras un periodo viajando como mochilera, se reinstaló en Argentina, se formó en materias de terapias en grupo, se casó y tuvo 2 hijos. “En el 2000, nos trasladamos a Israel, y volví como mamá. Fue mi segunda versión”, explica sobre su nuevo inicio en el Kibbutz Sarid. Sus hijos se escolarizaron aquí, y “la inyección de judaísmo e identidad vino durante este paso por Israel. Fue muy fuerte para ellos, y muy importante para nosotros como padres”.

adriana potel and aliza erez
Potel se reconoce enraizada y comprometida con Israel. Pero en 2004 volvió a su país natal, esta vez para afincarse en un pueblito a 200 kilómetros de Córdoba. Sin calles asfaltados o semáforos, y por supuesto sin vida judía comunitaria organizada. Se dedicó a trabajar en activismo contra la violencia de género, y se involucró en organizaciones feministas. “En las comunidades judías en la diáspora, y es algo que está en el ADN de nuestro pueblo, creemos en la comunidad. Y lo grupal es comunitario”, reflexiona. Y prosigue: “mi trabajó me llevó a eso, a crecer en grupo. Sin saber lo que era, mi madre me inculcó el feminismo, fue un modelo que me dejó ser, y me dio alas para volar”.

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