Carta de las madres

A los miembros del gabinete de política y seguridad

El martes, a las 16:00 horas, la Contraloría del Estado publicará el informe sobre la operación  Margen Protector. El informe tendrá en cuenta la preparación de Israel para esta “ronda” de hostilidades de 50 días (eufemismo que se utiliza para evitar la palabra guerra) que tuvo lugar durante la operación Margen Protector – y revisará innumerables informes, críticas y acusaciones mutuas referentes a la preparación de la población civil y del ejército frente a misiles y túneles desde Gaza.

Estamos aquí para decirles que no estamos preparadas! No estamos dispuestos a estar preparadas para la ‘próxima ronda’.

Pongan de lado los juegos políticos y las acusaciones mutuas – llegó el momento de escucharnos!

Somos mujeres que activan por la paz, decenas de miles de ciudadanas de todo el país – madres, hijas, jóvenes, estudiantes, abuelas; algunas del centro del país, otras de la periferia, del norte, centro y sur; algunas de ciudades y otras de pueblos y granjas; algunas seculares, otras religiosas; judías y árabes; algunas madres de soldados en el ejército regular o en la reserva, otras madres de niños pequeños y también abuelas y jubiladas.

Entre nosotras hay madres que sus hijos fueron muertos en la guerra o en atentados terroristas, o cuyos padres, hermanos, esposos o amigos cayeron. Somos todas mujeres que trabajamos, somos voluntarias en el campo social y en todos los aspectos de la vida en Israel.

Algunas de nosotras estamos en buenas condiciones económicas, a otras les resulta difícil llegar a fin de mes; Algunas somos casadas y otras solteras. Algunas apoyamos a los partidos de izquierda y otras a los del centro o de la derecha. Algunas de nosotros han vivido muchos años en el país y otras somos recién llegadas.

Pero todas amamos a Israel, queremos lo mejor para sus ciudadanas y ciudadanos y por eso mismo, al finalizar Margen Protector nos levantamos a decirles no más! No estamos dispuestas a sentarnos a esperar de manos cruzadas la ‘próxima ronda’.

No estamos dispuestas a aceptar que ese es nuestro destino, que “no hay solución alguna”, que “no hay con quién hablar y llegar a un acuerdo” que “no hay interlocutor” o que “no en esta generación”. No estamos dispuestas a vivir con miedo, terror u odio, o dejar que la impotencia nos paralice.

El Informe del Contralor del Estado no nos incluye en sus conclusiones, a nosotras, que durante 50 días la preocupación por nuestros hijos no tuvo límites, durante horas atentas a nuestros celulares a la espera de un mensaje de nuestro hijo, hermano o padre. Que corríamos con los niños al refugio, tratando de protegerlos en cuerpo y alma, con miedo a cualquier golpe en la puerta su emisario con malas noticias, y pendientes de los boletines de noticias con sus informes de bajas.

El informe no describirá los funerales, ni a los padres diciendo el Kadish con voz trémula con el cuerpo de sus hijos delante, ni los gritos de los heridos, ni a los hombres y mujeres que que regresaron traumatizados por la guerra, ni los llantos nocturnos, ni los desvelos de madres pensando en sus hijos, si pueden dormir, comer, ducharse, si sobrevivirán el infierno en que se encontraban, ¿podrá volver a nosotros de una sola pieza? ¿Acaso estos niños que criamos durante 18 años,  a quienes corríamos  en el parque para hacerles comer una banana, que llevamos de la mano al jardín de infantes y habíamos ayudado con su tarea en la escuela, llevamos a talleres, acompañamos su crecimiento, acaso estos soldados regresarán a nosotros en el final de la guerra? ¿Cómo podemos protegerlos, ahora y en su futuro? Estamos haciendo todo lo posible?

El informe tampoco tendrá en cuenta las alarmas ni el miedo a las “alertas rojas” ni contará la historia de cientos de miles de niños en Israel y en Gaza, asustados por las explosiones de, por el sonido de las sirenas y de de los aviones de guerra, por la existencia de túneles subterráneos, por los booms de ‘ellos’ y de los ‘nuestros’.

El informe del Contralor del Estado no recomendará soluciones a esta locura de conflicto que se extiende por años, sin solución, sin seguridad y sin esperanza de paz. Seguridad no se reduce a fuerza y más fuerza, más aviones y más instrumentos de guerra, porque en la guerra todos pierden.

Venimos a decirles basta de estar de brazos cruzados!

Estamos aquí para decirles también que estamos dispuestas a actuar día y noche, sin parar, sin desesperación, lleno plenas de esperanza y creyendo que un acuerdo político con los palestinos es posible, que el conflicto puede ser resuelto. Los conflictos pueden resolverse – sucedió en muchos lugares del mundo a lo largo de la historia.

Israel siempre ha sido un país valiente. Un país fundado con audacia e imaginación – el Estado de Israel, su gente, sus líderes y nosotras las mujeres, todos, todas, poseemos la